¿Cuánto tiempo debe practicar mi hijo?

Muchas veces me preguntan: «…¿Cuántas horas al día debe practicar mi hijo?, ¿Cuánto tiempo es el recomendado?, ¿Cuánto tiempo debe estar mi hijo delante del piano para que llegue a ser como Mozart o Beethoven?…» Bien, para esto tengo dos respuestas. La más corta, tradicional y políticamente correcta sin demasiadas complicaciones, es que su hijo debería practicar todos los días entre 45 y 90 minutos entre las seis y ocho de la tarde en una habitación a temperatura ambiente. Así su hijo podrá convertirse en un gran músico como Mozart o Beethoven. Pero si quieres que realmente te de mi opinión tal vez necesitemos unos párrafos más para que puedas saber cuánto tiempo debe practicar tu hijo.

Nadie salvo nuestro hijo debería determinar cuánto tiempo está dispuesto a pasar delante del piano o cualquier otro instrumento.

En primer lugar deberías saber que nadie salvo nuestro hijo debería determinar cuánto tiempo está dispuesto a pasar delante del piano o cualquier otro instrumento. Por lo que debemos crear cierto ambiente de libertad con cautela a la hora de que nuestro hijo tenga el acceso al instrumento siempre que lo necesite, de esta forma evitaremos que lo vea como una obligación. Por supuesto pienso que una buena disciplina es primordial para que nuestro hijo triunfe en cualquier tarea que le propongamos, pero de nada sirve que lo haga de forma obligada, pues tarde o temprano lo acabará dejando o conseguiremos que le coja manía al instrumento. Uno de los pianistas más destacados en la actualidad, Lang Lang ha reconocido en varias ocasiones como su padre le obligaba a realizar escalas y ejercicios durante más de seis horas todos los días en su niñez. Es probable que sin esta actitud impuesta por su padre, el joven pianista no habría llegado a tener la habilidad con la que cuenta ahora. Cabe añadir que no todo el mundo está capacitado para recibir esta presión y que más de un niño habría acabado adquiriéndole cierto odio al instrumento.

Un niño es capaz de determinar si quiere ir a clase de música, de baile, de fútbol, de pintura…

Otro aspecto es la preocupación que tienen los padres, abuelos o tutores de que sus hijos aprendan música desde pequeños. Pues bien la música puede aportar infinidad de beneficios en nuestros hijos a la hora de desarrollarse, madurar y capacitarlo para realizar otras tareas. Pero esto a veces se convierte en una preocupación obsesiva por parte de los tutores responsables del niño para que aprenda música desde pequeño, ya que sus hijos o ellos mismos no lo pudieron conseguir. Esto es un grave error, pues como dijimos antes nadie debería elegir por el niño. Quizás a su hijo le encante la música, y comenzar desde pequeño puede ser una de las mejores decisiones que tome. Pero la música no es algo esencial y primordial en todas las personas. Pues no debemos olvidar que los niños son personas en formación y desarrollo, y por mucho que nos pueda sorprender, un niño es capaz de determinar si quiere ir a clase de música, de baile, de fútbol, de pintura… O de cualquier arte o actividad donde pueda aprender, divertirse, fomentar su creatividad y otras habilidades.

Preferiblemente es mejor practicar o estudiar un tiempo breve a diario, que dedicarle varias horas uno o dos días a la semana.

Si queremos crear una rutina de estudio, es recomendable evitar marcarle un tiempo mínimo, una hora adecuada, etc. Pues como dijimos antes, es nuestro hijo quien debe elegir cuánto tiempo ha de dedicarle al instrumento. Preferiblemente es mejor practicar o estudiar un tiempo breve a diario, que dedicarle varias horas uno o dos días a la semana. Eso sí, si el alumno un día se encuentra con ganas de echarle dos horas, no habrá problema, aunque puede que no consiga llevar este ritmo diariamente, siempre intentaremos favorecer un ambiente de libertad y disponibilidad al instrumento sin dejar de lado otras obligaciones. Si un día no prefiere dedicarle más tiempo al piano que a los deberes de matemáticas, ¿Por qué no permitírselo? Esto no será un problema salvo que se repita con frecuencia.

Motive a su hijo, dele facilidades, realice actividades relacionadas con la música juntos… Pero nunca le obligue a asistir a clase, a sentarse delante de un piano si no lo gusta o a estudiar música porque cree que le puede venir bien o quiere que lo estudie ya que algún miembro de su familia o usted mismo no pudo en su momento. Quizá está reprimiendo al próximo cocinero, escritor, pintor o futbolista que quiere ser. Intente que disfrute, aprenda y desarrolle esa creatividad que muchos adultos dejan abandonada en su infancia.

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